Orar con el corazón de un niño – por Gerardo Goyenaga

Let's Pray Pico Rivera Praying Man

Escrito por Gerardo Goyenaga

Una de las más hermosas experiencias de la fe cristiana es cuando oímos a un niño orar, o cuando un nuevo creyente hace sus primeras oraciones en público. Nos impresiona la sencillez con que lo hacen y sus palabras simples y muy naturales.

La verdad, es que al hablar con nuestro Padre Celestial, no es necesario hacer uso de palabras rebuscadas sino que lo que importa es la actitud del corazón y la honestidad de hablar de acuerdo a las verdaderas necesidades que estemos enfrentando.

Si lo vemos bien, todos nosotros, que nos acercamos a Dios en busca de respuestas y de soluciones, somos como niños que desconocemos la mayoría de las cosas y que a pesar del entendimiento y sabiduría que tengamos, necesitamos profundamente la guianza y la dirección del Espíritu Santo y de la palabra de Dios.

La oración no debe ser el intento del hombre de manipular al Señor, o de torcerle el brazo para conseguir lo que quiere; sino que es el acto más sencillo de fe que busca la seguridad y la paz que nos provee el andar dentro de la voluntad de Dios.

No oramos para que nuestra voluntad sea hecha, sino que lo hacemos para descubrir los caminos correctos y entonces hacer lo que Dios quiere. No se trata de que Dios se acomode a nuestras peticiones, sino que nosotros nos acomodemos a los planes y designios del Señor.

Los mejores resultados de la oración están reservados para los que se acercan al trono de la gracia con  un corazón como el de un niño.

Gerardo Goyenaga

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